Eterna noche
Noche impía,
acaba ya
Que retorne el día,
para que el sosiego,
en mi vida vuelva a entrar.
No te quiero,
Nunca lo hice,
Abandóname a más tardar,
Déjame sola,
En mi piltra,
que quiero descansar.
Cállate,
no te escucho,
no te quiero escuchar,
Te ruego que me dejes,
no aguanto más.
Por favor, lo imploro,
¿Acaso no logras comprender?,
tu voz solo es una tortura
Para el orbe y mí ser.
Ten piedad y asimila,
Nunca estarás al nivel,
de los que tienen el don,
que padre les concedió al nacer.
No te gastes en luchar,
¿Para qué?,
si los astros han dicho,
que tu destino es perder.
¿Es increíble no?,
Lo que ellos pueden hacer,
aplastar tus sueños,
antes de que puedan florecer.
Pero ellos son la divinidad
y uno el tormento,
por eso a tu ruido,
Lo denominaron mi infierno.
No, no me culpes a mí,
Tan solo soy una víctima,
tuya y de la supremacía.
Es por eso mi condena,
el motivo de tu existencia,
La razón de mi defecto,
de mi voz verdadera.
Así que calla,
no te quiero escuchar,
por última vez,
He decidido,
que no me quiero oír cantar.





Comentarios & Opiniones
Cálido saludo. Contento por su obra. Por eso está la calma del silencio total, sin latidos. En otro lado sucede lo contrario, aquí la maravilla. Gracias por su inspiración. Que siga su buena pluma. Hasta nuevo poema.