LA SOGA

LA SOGA

La residencia estaba en una esquina al lado de una multicancha, ocupaba toda una manzana era un lugar muy amplio, lleno de jardines y unos pasillos muy largos, el espacio suficiente para que los ancianos pudieran transitar sin ningún problema.
“¡Dios mío que voy a hacer con mi vida! Tengo un marido que no me saca de ningún apuro… es flojo… no se esfuerza por buscar un trabajo…La reciente muerte de mi hijo en su viaje de estudios en ese fatal accidente… No puedo con todo, mi sueldo no alcanza para las cuentas, me quedo corta con otras cosas; todo va de mal en peor, estoy entrando en una etapa muy difícil en mi vida, no resisto más en cualquier momento lo haré.”
Estaba en su trabajo en el departamento de lavandería, un lugar independiente al fondo del recinto. Había preparado la soga y en el baño tenía todo listo para colgarse.
_ ¿Alison, señorita Alison? _Oyó la voz de Rebeca muy animada
_ ¿Sí? Aquí estoy, ¿Qué necesita? _Le respondió nerviosa
_Quería contarle que ha llegado una nueva anciana y la han puesto en mi habitación, ya no voy a estar tan solita. Además, se ve muy buena persona, tiene que venir conmigo a conocerla, ¿vamos?
La muchacha se quedó helada, casi la descubren, guardó rápidamente la cuerda dejando todo como estaba, pensando en un inquietante “más tarde será…” y para no levantar sospecha acompañó a Rebeca a conocer a la nueva anciana. Mientras caminaban se encontró con Ernesto, el jardinero quien le regaló un ramo de rosas recién cortadas de los jardines de la residencia, ya que estaban sembradas por todas partes y su perfume era característico del lugar.
Tenía un rostro muy noble y le parecía cara conocida, la verdad es que los ancianos todos se parecen. Conversaron muy amenamente y quedaron en seguir la plática otro día.
Su trabajo la sacaba de la rutina y la hacía ver cosas que jamás imaginó que podían pasar, como, por ejemplo: “que hijos abandonan a sus padres en la residencia y les quitan su dinero, sin volver a visitarles ni una vez”. Otros los dejan porque estan enfermos ya sea de Alzhéimer, Parkinson, Parálisis cerebral, o cualquier otra enfermedad a veces solo por ser mayores y no poder cuidar de sí mismos, entonces los internan para que tengan un lugar donde vivir más protegidos.
Alison tenía ya treinta y cuatro años, había escapado de su casa a los dieciséis y se había casado muy jovencita. Su madre tenía una pareja que la maltrataba por eso decidió marcharse ya que el hombre ni siquiera era su padre. Desde que se fue de su casa nunca más supo de su madre, ni quería saber, le guardaba mucho resentimiento sobre todo porque prefirió a un hombre antes de su propia hija.
Un año ya había transcurrido en el hogar, Rebeca y Olga pasaban largas horas haciéndole compañía en la lavandería, Alison ya había olvidado la idea de suicidarse, la pasaba muy bien con las abuelas.
En la residencia había setenta abuelos y todos querían mucho a la muchacha era muy servicial y cariñosa, a pesar de que la veían sólo cuando llegaba y cuando se iba por los grandes pasillos. Era muy respetada, la verdad que supo ganarse el cariño y aprecio de todos los ancianos del hogar.

_Bien, las he reunido esta tarde para comentarles sobre el ingreso de cuatro nuevos abuelos, para que los conozcan y estén pendientes de ellos. Además, les cuento que el juicio de Olga con su hija a salido a su favor asi que esta persona tiene prohibida la entrada al hogar. ¿alguna pregunta?
Entonces pueden continuar con sus labores.
Fanny era la administradora y debía velar por el cuidado de sus residentes y trabajadoras, así que siempre las tenía al tanto de todos sus movimientos.
Cierto día apareció una mujer que no habían visto antes, venía a visitar a Olga, la chica que estaba en la entrada era nueva asi que la dejó pasar.
Al terminar la visita la mujer hiso un escándalo quería llevarse a Olga a la fuerza, estaba todo el personal de domingo luchando con la mujer, llamaron a la policía y la mujer resultó ser su hija todo el mundo quedó nervioso por la situación, al llevársela la policía la mujer le grito: _ ¡te vas a acordar de mí el resto de tu vida, mamá!
Al día siguiente estaba todo revolucionado, en la multicancha estaba todo cercado por la policía muchos decían que había un muerto, nadie sabía a ciencia cierta que estaba ocurriendo.
Pasado el mediodía entró la policía entre los curiosos para hablar con la administradora, resultó que la persona muerta era la hija de Olga, su pareja la había echado a la calle con lo puesto y no tenía donde ir. Estaba colgada de la biga de un arco. Pidieron a Fanny que se hiciera cargo del velatorio y los funerales. El velorio lo hicieron en la capilla de la residencia todas las chicas fueron a ver a la difunta por el cariño que ya le tenían a Olga, la anciana.
Cuando era la hora de salida Alison tuvo el tiempo para ir al velatorio y acompañar a Olga. Estuvo un rato con ella y como siempre le pasaba cuando hablaba con aquella persona, la llenaba de paz. Al rato miro por curiosidad a la recién fallecida, apenas la vio sufrió un desmayo.
En enfermería lograron despertarla y se echó a llorar amargamente.
_ Es mi madre, es mi madre, Dios mío, es mi madre, ¿cómo pudo hacer eso?
Recordó que ella estuvo a punto de hacer lo mismo y dio gracias a Dios por haberle enviado un salvavidas… Luego pensó en Olga… _ ¡Entonces ella es… mi abuelita!

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