Estás solo.

¿Estás solo?
¿En tu habitación?
No eres tonto, ¿tienes las luces encendidas, cierto?
¿Hay espejos a tu alrededor?
¡No lo mires! ¡No voltees a verlos!
¿Te creías a salvo?
Esta noche no, hoy él está contigo.
Él sabe a lo que temes, no lo puedes engañar.
Él sabe con qué tiemblas y con qué sufres.
No puedes escapar de él.
No es un espectro, no es un demonio.
Ve, acércate al espejo.
Lo verás.
Es tu lado más oscuro y el más claro también.
Sabe lo que amas y lo que odias.
Te va a perseguir por siempre y crecerá.
Tendrá la dualidad de ser tan bello como un amanecer y tan grotesco como una pesadilla a mitad de la noche más oscura.
Tú lo alimentas, procura atenderle bien.
No dejes su jaula abierta, porque si te descuidas te encerrara a ti.
Se adueñará de tus temores, tus miedos más profundos.
De tus recuerdos y te alimentará con ellos.
Está ahí…
Siempre lo ha estado, encadenado en lo más profundo de tus pensamientos.
No quiere tu cuerpo, quiere tu mente.
Quiere tus miedos.
Tus sueños.
¿¡A caso la locura necesita un cuerpo!?
¿¡A caso el terror no se esconde en tu mente!?
No lo necesita.
No le sirve de nada.
Quiere abrazar tu esencia.
Te hundirá en tu verdad.
No estás a salvo...
Nunca lo has estado.