planta milenaria

En el jardín secreto de la alegría,
brotas radiante, planta de ensoñación,
tu aroma embriaga con su melodía,
la marihuana, mágica inspiración.
Tu follaje es un tapiz de esmeralda,
que se mece al compás del viento,
tus flores, un regalo de Pachamama,
que despiertan en mí un éxtasis lento.
Tus hojas, ricas en su resina dorada,
guardan secretos de la madre tierra,
que desvelan en mi alma una pasión desatada,
y me invitan a explorar su riqueza austera.

En tu humo, encuentro un universo,
de colores, sabores y emociones,
me sumerges en un viaje diverso,
que expande mis sentidos en mil direcciones.

Tu esencia despierta la creatividad,
me inspira a plasmar en versos mis pensamientos,
liberando mi alma de la rutina y la pasividad,
y llevándome a explorar nuevos lamentos.

Eres una planta misteriosa y prohibida,
que despiertas polémica y controversia,
pero para muchos, eres una medicina querida,
que alivia el dolor y trae paz con tu dulce presencia.

En tus hojas encuentro poesía,
en tu aroma, la libertad de volar,
en tu perfume, una profunda armonía,
que me invita a soñar y a imaginar.

La marihuana, planta fascinante,
que abre las puertas de la percepción,
que expande mi mente como un diamante,
y me sumerge en un océano de colocón.

En tu humo, encuentro un rincón sagrado,
donde los versos salen con fluidez,
cuando la musa me hace su amado,
y me lleva a un mundo de plenitud y lucidez.

Oh, marihuana, musa de los sueños,
fuente de inspiración y creación,
en tu verdor encuentro mil ensueños,
que alimentan mi alma con emoción.

Así es la marihuana, planta enigmática,
que me brinda un camino de introspección,
donde la poesía brota de manera auténtica,
y encuentro en ti, mi más fiel inspiración.