LAS FLORES EMANCIPADAS

poema de Penélope

Las flores emancipadas lloran al Romeo empedernido.
Se resecan en los altares de sus cantares compungidos.
Las flores de la soberbia ramificadas como cartílago de la hierba.
Confiesan sus andares a los verdes solares de las ranas.

Sus ojos obnubilados como arcas en la tormenta
Orquestran la veracidad inescrutable que las sustenta.
Son laboratorio de astillas y algodones en cuarentena.
Con sus coronas políglotas de pétalos desechables.

Dejarán el reguero manifiesto de su patrimonio
Como inquilinos del índice de la tierra sagrada,
mitigaran el dolor de la ceremonia cancelada,
dejarán perforada la bóveda de esa hoz descubierta.

Las flores emancipadas serán golondrinas.
Y de sus exilios, de sus hurtos al viento, serán exoneradas.
Mudarán sus talles, rezarán sus salmos, más arriba del sol
que proyecta el furor que las hace crecer sobre hierba mojada.

Besarán las muñecas angelicales con sus rizos de porcelana.
Volverán a morir, como el ayer murió, justo antes del mañana.
En los desiertos oníricos las nubes adjudicarán sus halos,
Correlarán con el vaivén que las tenga, como las cojen unas manos.

Las flores serán, en las mescolanza del unísono, el trueno temprano.
Que transgrede y reververa el témpano dúctil de la vida. Serán
arco y hecatombe en el trayecto inescrutable de la golondrina.
Y en la esdrújula palabra se definiran.

( Inspirado en la rima de Gustavo- Adolfo Bécquer “Volverán las oscuras Golondrinas” ).

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