Sólo Dios basta

poema de Quiplato

En el ocaso, cuando las cosas adquieren la consistencia de los sueños y se desvela lo que realmente son. En esa hora dormida, donde las sombras poco a poco en silencio expanden su imperio. En esa hora, el alma despierta, el alma llena de fe se llena de esperanza y eleva su corazón a Aquel que no pasa, que no pasa...