la rebelion

poema de Lunática

La rebelión consiste en mirar una rosa, hasta pulverizarse lo ojos. Alejandra Pizarnik
Nunca encontré mejor forma de describir una tragedia que no sea tan romántica de entender. Como Alfonsina, muerta en el mar. Como entender que ya no voy a poder tocarte.
De todas formas no es de eso de lo que vine hablar, si no que esto es un desahogo en forma de rebelión.
Quizás, o probablemente esto muera acá. O conmigo, o con ustedes.
Ayer luego de haber cumplido mis 25 años, si, soy sagitariana. Y a veces la vida no es solo una fiesta, a veces el payaso se queda sin chistes. Quieres que te cuente uno? Nunca creí repetir estas palabras de neurótico empedernido.
Ayer, en el transcurso de mi cumpleaños me doy cuenta que ya nada tiene un gusto que quiera consumir, que ya no quiero soñar con pisar Alaska. Que ya no quiero ser artista. Que ya no quiero besar en la mejilla a mi mamá. Que nunca, jamas voy a entender a mi papá. Y que la vida no es mas que lo que ya estoy viviendo. Una rebelión constante entre lo que un día quise, y lo que ya no voy a querer. Mi sueño siempre fue tener u na casa en con un altillo muy grande, una pradera rodeada de perros (extraño, porque no me gustan tales animales) gatos, tener vestidos largos, rodearme de arte, rodearme de personas que disfruten de mi arte, mirar desde el altillo el pequeño umbral que crean las enredaderas de mi pórtico. No soñé con un príncipe azul, ni un hippie. Solo me veía a mi, feliz, lejana y sola.
Y acá estoy, claro. Sabiendo que algunos sueños si pueden ser reales y otros no son mas que una fantasía de una adolescente sin entender de procesos mentales, legales y económicos.
Y volviendo a esto de las rebeliones, hoy hablaba con mi terapeuta. Luego de tres días de extrema angustia y depresión, donde mi cama se volvió refugio y cobijo. Porque una clase de rebelión no puede ser la muerte?
Pero no esa muerte absurda por algún tipo de fanatismo, como todos los suicidios ocurridos luego del de Kurt Cobain. Si no mas bien el deseo constante de muerte, de no querer vivir. De que todo se apague.
Claro que como profesional mi idea no le apreció del todo buena, insistiendo que seriamos muy egoístas con nuestros seres queridos. A lo cual le respondo que el egoismo esta en ellos, que quieren seguir conservando con vida a alguien que desea la muerte. Viste como esos sujetos amantes de alguna mascota, que no puede césar el dolor que este tiene provocada por alguna enfermedad y lo tienen meses, y hasta quizás años, porque no pueden soportar la idea de que este, no este a su lado. De repente pase al lugar de mascota. Insistente con mi idea, de que la muerte puede ser de las reacciones mas humanas que podríamos tener. No logro entenderme. Tal vez no fui del todo convincente. Tal vez si convenzo a un grupo generoso de esta rebelión, haya partidos políticos que me apoyen, salgan leyes, haya un tratado internacional que cierto día como por ejemplo "todos los 20 de diciembre" todas las personas que deseen tomar la decisión terminal de acabar rotundamente con su vida, lo puedan hacer con eL apoyo intensivo de quienes los quieran. Poético.
Quizás mi sesión con Carlos no fue tan así. Yo solo quiero morir, no existe ninguna rebelión, ni nadie que me apoye.