Sé que me lees

poema de misombra

Sentada enfrente de mi vela
que apenas mis ideas alumbra,
escribo en un sencillo libro
los viejos recuerdos dormidos
en mi barda y vaga memoria
de lagunas de ópalos de girasol
donde muere el oro y el sol,
junto a mi fiel rojo brebaje
mi febril pluma canta serenatas
de mis pasadas penumbras,
mis mágicas explosiones de aventuras
y esas hirvientes fantasías
que tan cruelmente fecundo en tu lodo
de obscenidad incinerada
y en el rojo inmerso de tu sangre
que inmensamente estalla
junto a la santidad de mi cariño.

Por ello me lees, sé que me lees,
junto al rocío del amanecer,
en el cenit del sol de tu tierra
o con tu corazón bajo el poniente opaco
sí, sé que me lees,
mi hoja palpa tu aroma
que dejas al templar mis rimas,
te estremecen mis versos que absorbes
y tus huellas la tinta las alza
en el cáliz de plata
bañado en el rojo vino
de nuestro último altar de sensaciones.

Por ello me lees, sé que me lees.

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