Ver para creer.

El sol se estaba ocultando poco a poco en el horizonte, el fuego avanzaba exterminando todo a su paso, corrí sin mirar atrás. La tierra estaba desolada y ardiendo, el fuego ha caído del cielo.

De repente apareció una luz en lo alto, fue cuando escuché un gran estruendo. Levanté la mirada temerosa, vi como se abría el cielo. Emanaba una luz de color blanco brillante, en ese momento descendieron unas naves. Algunas eran redondas otras ovaladas, giraban sobre su mismo eje.

De pronto fueron apareciendo más, unas giraban alrededor de otras.
Emanaban luces de diferentes colores, como el color violeta, dorado, blanco, rojo, naranja, azul y verde. Las naves quedaron suspendidas en el espacio, después cruzaron el cielo azul. Los lugares donde iban a descender eran puntos estratégicos dentro del planeta tierra.

Las naves con luz roja se dirigen a California, Estados Unidos.
Las naves con luz de color naranja se dirigen a lago Titicaca y Machupicchu, Perú.
Las naves con luz de color dorado se dirigen a Uluru, Australia.
Las naves con luz de color verde van rumbo a Glastonbury, Inglaterra.
Las naves con luz de color azul van hacia la gran pirámide, Mt. Sinaí, Oriente Medio.
Las naves con luz de color morado se dirigen a Europa Occidental.
Las naves con luz de color blanco van hacia las montañas del Himalaya, el Tíbet.

Ver para creer.
Miriam Palacios Luna