Hogar

poema de Kronos23

Qué buena es la vida, que tengo un lugar para descansar.
Tengo una cama para acostar esta alma herida, que a veces pienso que no da más.
En esta habitación, en la cual solo doy vueltas y vueltas sin llegar a nada,
sigo preocupando por las lanzas de los demás,
como si hubiese alguien allá fuera, como si me esperase alguien allá afuera.
Tengo fe en el Creador, pero tengo que reconocer que, a pesar de esta locura,
tú siempre has estado conmigo. Jamás me has hablado, solo te sientas y observas.
Tu presencia es más que suficiente. Lo sé porque, con solo sentirte, mi calma merma.

¿Qué quieres de mí? ¿Acaso no lo he dado todo ya?
¿Acaso no ves estas cicatrices que me ha robado todo y más?
¿Por qué me llevas a ese campo donde todo está bien, si en realidad sabemos que está mal?
¿Por qué me persigues? ¿Qué quieres de mí?
¿Acaso mi desesperación no es suficiente?
No tengo nada, solo un corazón latente.
Por favor, desaparece. Déjame vivir o déjame morir, pero déjame en paz.

Es aquí donde el agua cae por las cataratas,
porque al dejarme ir, solo te vuelvo a encontrar,
porque no hay quien su oído me preste,
y no hay voz que escuche, ni verso que de ti me aleje.
Así que seré valiente, te haré frente hasta que uno de los dos perezca
y no se escuche la voz del otro,
y esto seguirá hasta que uno de los dos caiga
y el otro quede en libertad.
Pero la verdad, tal vez no seas tan mala.
Quizás eres el amigo que siempre quise, mi amada soledad.