Germen de cautiverio
Se siente sombrío, lúgubre y frígido el campo de los caprichos junto a la fuente del trillo
Un banco de piedra aúlla solitario en el recinto, apostado junto al sauce que enamora a los olivos.
Allí, una gayola descansa con palos de oro macizo, piedras de rojo zafiro y cerrojos sin pestillo.
Los trinos suenan quejidos entre sórdidos soplidos que el viento con sable fino corta el cuello del destino
Las hojarascas sepultan las vetustas amapolas donde mueren los jazmines que germinaron cautivos.



