Soledad pura

poema de Mac1965

La casa respira sin testigos,
la puerta no pregunta nada,
y el reloj avanza con la paciencia
de quien sabe que nadie lo espera.

La luz cae sobre la mesa vacía
como si aún creyera en una conversación.
Pero no hay voces,
solo el eco de lo que alguna vez fue posible.

A veces imagino a mis hijas
como tres luces encendidas a lo lejos,
ausentes incluso cuando el silencio
se sienta conmigo.

He aprendido el idioma del silencio:
su gramática sin promesas,
su verbo único —permanecer—
su manera lenta de ocupar el pecho.

No es tristeza lo que habita aquí,
es una claridad desnuda,
un cuarto abierto hacia dentro
donde nadie llama a la puerta.

Y en medio de esta quietud sin nombre
descubro que la soledad no grita:
se sienta frente a mí,
y respira conmigo