En su mano me vi.
En su mano me vi.
Quise permanecer en calma,
mientras la tormenta estremecía mi alma,
quise dormir y apagar mis ojos y mis oídos
pero el rugir del viento con su ruido,
fue más fuerte que el deseo mío.
No pude dejar a un lado el temor,
era éste un vendaval avasallador
que irrumpió sin darme tregua,
ni un alentador atisbo de mengua.
Levanté mis manos orando a Dios
y la fuerte lluvia que a mi alma estremeció,
se fue lenta y pausada como quien no dice adiós,
deteniéndose y retornando como cuando arreció.
De pronto, en la mano del altísimo me vi
protegida con su manto abrigador
y la felicidad llegó cuando la tormenta cesó,
ahora sé que ya no volverá
a estremecer el alma de alguien más.
Porque mi padre amado, un consejo sabio me dio:
Aún en la tormenta y aún con todo el temor,
no puedes perder la fe, ni la confianza jamás,
no olvides que a tu lado estaré siempre yo,
levanta tus manos al cielo
y paz en la tormenta tendrás.
(Vivenciado el día 29 de noviembre de 2017, en medio de la tormenta eléctrica que azotó al sur occidente de Medellín y municipio vecinos... Colombia).
Lyda de Jericó
DRA




