GEN
poema de Maño
Hablo del amanecer y las sombras
de ese extraño regazo
que es quedarse impar
no como metáfora de Borges
sino allí donde está Él y los demonios
pero no haciéndote el sabio
que no te queda ni el casco
sino en el vacío
que te come de a poco
en cucharadas de nítrico y almíbar de Prusia
hay que tener genitales acorazados
fundidos con cobre y arena de una Isla
y entonces,
entonces comenzar de nuevo




