Traición
En la creencia ciega, deposité mi confianza,
pero la traición llega como una lanza.
Problemas y peleas, discusiones sin fin,
malentendidos que envenenan el jardín.
Acciones ocultas, engaño y puñal,
amigos que se vuelven en mi contra, sin igual.
La traición corta como una hoja afilada,
dejando cicatrices, heridas desgarradas.
La amistad se desvanece, se convierte en humo,
y el corazón herido busca consuelo en el abismo.
La confianza rota, como cristal hecho añicos,
las promesas vacías, los lazos sin significado.
La traición duele, como un fuego ardiente,
destruye los pilares de un amor creciente.
Amigos convertidos en extraños sin alma,
la herida persiste, el dolor no se calma.
Pero en el tiempo, las heridas sanan,
y de las cenizas, renace el alma humana.
Aprendemos a confiar con prudencia, con cautela,
sabiendo que la traición siempre puede ser una secuela.
La lección aprendida, la experiencia grabada,
nunca más permitiré que mi confianza sea ultrajada.
La gente traicionera, no merece mi tiempo ni mi amor,
me alejo de aquellos que solo causan dolor.
La traición enseña a ser selectivo en las relaciones,
a valorar la lealtad y evitar falsas emociones.
Aunque el dolor persista, la esperanza no se apaga,
y el corazón herido renace con una nueva saga.
A. L
02/08/24



