Edén de arte

poema de Leo M.

Tan estólida se hace asemejar mi persona, Cuando copado en furor y en lloros,
Me consagro a mi querellar.

Así, en el silencio, escucho esa voz en mi ser, ... ¡Es la vida del pensamiento!
Su avistamiento no se hizo de espera,
Y como un trueno, que retumba hasta el ser,
Entre labios manifestantes y gemidos,
Así, él habló en versos y estrofas entrelazados,
“El descansar del astro fúlgido suyo, de donde la vida emana cual calor,
De vanidosa respuesta, serena y pausada Exclamó:
“Es la que nace dentro del tejido de esta poesía,
Así la procedencia de este aquejo, debes tu aliviar,
Como si de un nudo estrangulante se tratase,
¡Desata!, para darle vida a lo vivo,
Al sentimiento juicioso de la lujuria debes recorrer,
Entre sus encantos de la mejor creación de Dios, Encontrarás tu debilidad, pero hallarás la solución,
Para aquel corazón componer,
Complace el deseo lascivo, y disfruta del amor elocuente, Así como si fuese un arte.”
Brinde al deseo la carta blanca, la que es servida para saciar el libre albedrío, Vistoso ha sido, como acarrea mi persona a su saciar,
Pues he quedado como presa endeble en trampa de su cazador,
Soy esmirriado a morir.
Bajo el manto de la noche estrellada,
Un presentimiento en mi alma se posa,
El susurro en el viento, una voz callada,
Que eriza la piel, como hojas de rosa
Un sortilegio de esperanza o de perdición, indeciso, se hace presentar.
Así que abraza esa voz, con su dulce incertidumbre,
Es un eco del alma, una llama que alumbra y deslumbra,
Puede que no siempre sea fácil de precisar
En el crepúsculo de la existencia, casi muerto,
A causa de la tristeza que nos embarga, yace.”
Confundido, en la bruma de la mente perdido,
Reclamo, para solución de su boca escuchar,
Busqué el edén más bello, y lo hallé,
Impresionante, como es que la vida proviene de aquí,
Entre figuras curvas y olores de pasividad,
Edén de flores suaves, y el besar de su naturaleza salvaje.
Era el paraíso más bello, lo que vida me dio.

Asintiendo me confiné, entre encantos y sensaciones únicas,
El aliciente y puro cuerpo de la dama apacible, sirvió de seducción,
Caí entre redes de sus sedas y encantos,
Soy privo entre las bellezas de la flor y la libertad.
El astro fúlgido recuperó su vida, más yo prevalecí mil años más entre ella. Entre el edén de arte.

Comentarios & Opiniones

La Dama Azul

Caballero, encuentro uesttas letras gratas, creativas, triunfantes.

Reciba cordiales saludos.

Critica: 
La Dama Azul

"Un presentimiento en mi alma se posa,
El susurro en el viento, una voz callada,
Que eriza la piel, como hojas de rosa"...

Critica: 
Artífice de Sueños MARS

Interesante.
Y a seguir publicando.
Buen saludo y hasta nueva obra.

Critica: