Abanico de papel

poema de Laya

En el monte floreado,
Bajo la luz del atardecer,
Sentada en aquella silla,
Viendo su ego crecer.

Su cabello volando en los vientos,
Sus labios susurrando un renacer,
Sus manos sosteniendo el orgullo,
De su abanico de papel.

En la cuna de su ego,
Viendo al sol aparecer,
Sin ocultar su mirada,
De su creer.

Con una copa de vino rojo,
Un perfume de CHANEL,
Un vestido rosado,
Y su abanico de papel.

Hoja blanca sin tachones,
Cristal transparente y reluciente,
Diamante pulido y valioso,
Flor cultivada con orgullo.

En la cuna de su ego,
Con sus ojos de superioridad,
Agitando su abanico,
En el monte de su amar.