Poemas sobre un duelo elegido I
En el frío suelo de invierno, yace mi cuerpo ahí tirado,
una gran mancha que se discurre a lo largo.
En el centro se encuentra muriendo un poeta enamorado.
La noche es larga, como todas las palabras
que utilicé para escribirte versos.
Se tiñen de rojo sangre las estrellas, y la luna
muestra todas las veces que por ti he muerto
en su reflejo.
El viento impiadoso sopla, llevándose consigo mis
últimos alientos. Ningún abrigo da abasto.
Ningún santo en mí obrará un milagro.
Toda mi energía es absorbida por madre tierra
y utilizada como alimento.
La duda asalta mis pensamientos antes del final
¿por qué tanta tranquilidad, de repente, siento?
Mi amada no es la que me vendrá a rescatar.
Con ella, en su misma cama, la tristeza se encuentra
durmiendo.
Si tan sólo hubiese soportado una muerte más,
tal vez ahora estaría yendo a tu encuentro.
Si tan solo hubieras elegido bien a quien amar,
tal vez hubieras reparado que, por ti, todas las noches,
estuve muriendo.
Si tan solo a mí me hubieras amado más.
Si tan solo…



