Infierno
poema de Kevin Cerqueira

Mas nada importa, a mi fin llegue.
Lucifer me dio su mano. Y la tome.
De placeres del infierno, inquilinos
Siempre nos, nuestros propios asesinos
El tormento de vivir, mi castigo
Propio creador, verdugo y testigo
Sellado con sangre un pacto por mi alma
Que con sufrimiento me trae calma.
Los pensamientos que nos tornan locos.
Vuelven trastornados a bendiciones
Cuando el control los dejas que tomen.
No hay muertes mejores que esas a pocos,
que a sabiendas desde adentro carcomen,
que promesas de paz, hacen ilusiones.



