Sueños de placer

poema de Solitario

Cerré los ojos y fué cuando la vi,
Estaba desnuda, era imposible asimilar que fuera un sueño, y mientras ella me miraba con un sutil coqueteo que desperto la malicia yo me acerque para contemplar cuan belleza celestial, belleza que me convertiria en el mas fiel esclavo de sus fantasias, tome su rostro mirandola a sus ojos y note en su mirada el reflejo de las ganas insitandome el deseo, tome su fragil mano y pude acoger aquel desnudo cuerpo entre mis brazos que temblaba de ansias por rozar con el mio y con un minucioso respiro le suzurré al oido, en tanto que mis manos eran seducidas por la silueta de un salvaje cuerpo de cristal que se rompia de placer en mis manos, mis labios vivieron la mas intensa osadia al besar con loca pasion aquel deseoso cuerpo que me envolvia con sus cabellos a la prision de sus encantos, mi lengua recorria cada rincon de sus tiernos y suaves pechos en una travesia que me despojaba del control de mis partes y cada vez mas insitado con cada caricia.
El fuego era frio, comparado con aquella ardiente escena donde dos cuerpos terminaron fundidos por el deseo; seguí fantasiando con aquella diosa humana, mientras acariciaba aquellos indomables muslos que vibraban entre mis manos porque la carne proponia mas y mas, no era facil contener esa loca pasion que me llevo a explorar aquel virgen cuerpo que recorri con tantas ansias, la curiosidad pudo llegar a lo mas profundo del deseo que logro deleitarse de las delicias q brindaban sus partes porque en cada gemido era mas intensa la llama de la pasion que me inducía a comer de aquella fruta prohibida que es necesidad de muchos pero prioridad de pocos, mientras recibia aquellos intensos privilegios fui víctima de la furia de sus besos que destrozaron mis labios en la mas lunatica aventura que estimulaba la carne; en tanto, una gota de sudor fue el resultado de aquel ardiente encuentro que nació en me medio de nuestros agitados cuerpos y que recorrió cada esquina de nuestras fundidas pieles que ardian como el magma

Fue algo inpredecible, una sutil sensación que cada vez fue cobrando fuerzas desde lo mas recondito de mi cuerpo asediado por la ansiedad y el placer, se adueñó de aquel momento, tanto q se rompieron las cadenas que tenían domado al placer, que al igual que un corcel enfurecido se libró con todas sus fuerzas, entonces me recoste a sus nobles pechos mojados por el sudor y tibios por el calor provocado por el acto y aquella rica sensación llegó a su maxima expresión, asi que la abracé con ansias y desespero tomandola de aquella silueta angelical dibujada por su cintura que me descontrolaba, y la hice tan mia que aquella sensación intensa me llevó a la cúspide, mi cuerpo llego a su limite y temblaba de placer, fue algo sublime q desató en mi la satisfaccion mas exquisita que me hacia inmortal en el lecho de aquella semidiosa que puso a prueba la pasion que dormia por tanto tiempo dentro de mi en aquel sueño insaciable.