El pueblo bajo la montaña
Una tierra moribunda
En manos de un Dios apático
Una prole furibunda
Pasa de lo teórico a lo práctico
Porque con el estomago vacío
El alma llena no sirve
Porque en día tan frío
La sangre ya no hierve
Alzaron sacrificios y ofrendas
Con grandes cantos de fe
Tratando de hacer
Distinta la faz
De un ente veraz
Que no pueden ver
Entre su hogar de nubes
Los rezos suben pero no llegan a él
Tienen miedo las gentes
Del pueblo que duerme bajo la montaña
Pues los cristales se empañan
Del horrible frío que vuelve
La nieve cubre los campos
La vida se cubre de muerte
La muerte anida en la luna
Que poca fortuna que el sol esta inerte
Las madres arropan a sus hijos
Al cielo nocturno les llevan
Saben que así llegan
El miedo desaparece
Lentamente se adormece
Al ritmo que sus ojos se cierran
El sueño los abraza
El calor de lo onírico los llena
Nadie sabe que será de ellos
Nadie parece preocuparse
Todas las otras almas
Tienen asuntos más importantes
Furia horrible en sus adentros
No son nuevos sus lamentos.




Comentarios & Opiniones
Todo un pensamiento es su poesía ! gentil obra.
Saludos cordiales. Su obra es reflexiva, amplia, interesante, con claridad de tema y un desarrollo ágil. Un gusto leerlo. Reciba mi respeto y amistad.
Muchísimas gracias Sergio, placer que me lea.
Joel, me alegro de que te haya gustado, esta vez quería contar una historia.