Talismán de ramas flotantes

Arrastradas por el río se van mis ramas secas
desembocando en un ocaso escarlata como en una humareda incendiaria
telas de incienso que dibujan alambrados
sosteniéndose de la carne que hierve en los vivos
en su fuego interno
llegando lentamente a sus tinieblas
se va la piel anegada que cubría una ciénaga antigua
siendo referente del cielo en la inmensidad.
Van las orillas recorriendo mi cuerpo
sucumbe la tierra fina en mi talismán desenterrado por el agua
un cristal recién encontrado que aún guarda la luz de nuestros ancestros
el caudal se lleva las paredes naturales de mis días
las piedras menudas encadenadas a las olas se llevan historias dibujadas en sus
superficies que luego serán mitos en el fondo del mar
guardando el códice con las respuestas que podríamos estar buscando
mas el cielo sigue siendo el mismo
inmóvil envoltorio de nuestra increíble existencia.
¿Quién se lleva el río tan vertiginosamente?
¿Quién corona la muerte con más días sobre las cenizas?
Nos iremos arrastrados de este mundo
como un dique agujerado en sus partes más esqueléticas
gota a gota el reloj de arena se despide como un ave cantando en la obscuridad
con pesar despierta lentamente el alma buscando su camino
un ser onírico que me refleja en esta dimensión.
El río cambia y ahora es un puente de mármol por el cual discurren los siglos
se desmenuzan las memorias como arcilla
solo las huellas en sus palabras logran verla y caminarla
solo el hombre imaginario la divisa desde su rincón transparente
desde sus ojos invisibles...