Sangre de las montañas

Telones de acero
senderos que deben bordear la comisura de la palabra
como días apunto de morder la carnada de existir.
Portones de polvo y tiempo que nos obligan ha hacer ventanas.
Traslucidas hojas de cada mañana
en el seno de tus manos que son caminos antiguos y futuros lejanos
como los besos que son aves presas de su jaula en el amor.
A través de la tempestad de mi ser, como entre los picos de la cumbre
como la memoria descarriada en mi garganta.
Casa que se aleja desde el nacimiento
para reencontrase un par de veces
tanto en el recorrido como al final
tanto cobijo como desesperación
los espejos habitan cerca de nosotros
momificando mis ojos con plástico brillante
y sangre de las montañas
Es este nuestro momento pleno
sobre la corteza de las viejas heridas
y los bosques del silencio puro
nuestras magnitudes duermen y se mezclan para dimensionar
los marcos de vidrio en los pasillos
es cierto que las sombras ya no tienen el mismo color de antes
hasta la muerte se desgasta hasta que la vida la devora
vivir en la muerte cada tercer día
cada luna benigna
establecer puentes diminutos entre mis sienes
y asentar el alma como un buda solitario
que se sienta sobre el sol proyectado de las cortinas de seda.
Comentarios & Opiniones
Marcelo, preciosa obra, reflexiva, analítica,vívidas imágenes nos muestras con bellas metáforas, un gusto la visita, bienvenido al espacio poético, buenos días Poeta.