Tristeza

Devora mi mundo, en suave susurro.

La furia de unos ojos ardientes

Que esconden, y abrigan

Fragmentos de hierro helado, y oscuro

Entre gritos, de un turbulento océano.

Perseguido por una voraz bestia,

Y un malvado olor a corazónes rotos,

Camino, sin ser escuchado

Mis lagrimas de amarga sal.

Revolcandose entre las olas,

Invencibles olas de agua gris.

Se compilan, a la orilla del mar

Estoy en un mundo afligido, apagado.

Y silencio, preñado de gritos de ébano.

Transformando el aire fresco, y dulce,

Con aroma nauseabundo, forjado

De tierra indiferente nacido.

De sangre cobriza, sin realeza alguna

Sigo siendo el mismo plebeyo.

Nunca visto...nunca oido

Como el cuervo de ojos carmesí.

Mastica, al destrozar la paloma.

El decamiento me atrapa, y devora

En un vertiginiso, frenesí

En pletora de gritos de agonia.

Vuelan las gaviotas por los cielos

Barriendo con mi esteril, y funesta vida

Sin siquiera, tan solo, una morusa, de alegria

Comentarios & Opiniones

María Cruz Pérez Moreno -acnamalas-

Gran placer la lectura, saludos.

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