Imhotep VI

poema de Luis

-Nok nok ¿Quién vive?
-Yo el Venado alquímico-
-¿El durmiente que hace las llamas y el vahó?
…No…
-Soy Quien beso la túnica de María Sabina y de sus labios fume el tabaco,
y flotando en el faro lunar me atisbe en un eón y cabalgue gestativo con su luz.

Mude mis dientes de leche…
Dormí arrullado por un canto, entre las alas de una paloma mazateca,
¡Si! Aquella que voló sobre las aguas…
Y que vestí de Huipil.

Le quite los clavos al Nazareno, por piadosa y blasfema rebeldía
y soy ceniza que hace más de tres mil años ya, flota difusa
dentro de una esfera cristalina de los mares Anunnakis.

Baje corriendo la escalera de la ermita,
mire con respeto y comunión la altura del gran rio verde
que fluye en vertical hacia el infinito,
por donde atisbe una vacada de luciérnagas,
completando una interpretación elíptica de cada
grano de arena del desierto de Heliópolis.

¡¿Cuantas lenguas han causado su autodestrucción por no prever la fuerza del verbo!?
¡La lluvia es una forma de interpretar la eternidad!
¡¿Y te dije que la lluvia es mi madre?!

Quien guarde sus llaves con recelo y cautela mientras el mundo sea mundo,
es un necio que viendo la crisálida en el horizonte,
llora y voltea a deambular por estatuas de sal.

Dicen que la sangre es roja y yo atestiguo que es multicolor
y en ocasiones transparente,
que esta echa de arcilla chispeante y de polvo de estrella,
y es un rompecabezas con dos piezas extraviadas.

¡De verdad te digo que ya no estoy para ruegos!
¡Ni anhelo tu perdón, menos tus besos!
Si vienes a mi cama entra y sal con sigilo.
Si entras a mi templo prohibido esta alimentar
a los dioses en la hora del silencio…

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