CCCXXXII: Devenires (Deriva)
CCCXXXII: DEVENIRES (Deriva)
Yo vuelvo ya sin nombre,
sin cielo y sin frontera,
mas en mi frente traigo
los días y las noches.
Oscuras golondrinas
detrás de la ventana
anuncian devenires
que nos harán callar;
igual que aquel silencio
de la vergüenza ajena
que calla por no estar.
No existe ya el dilema
cuando el delirio ocupa
del hombre la razón;
la espera será larga
la de la redención.
Enero de 2026
Este poema habita un territorio sin identidad ni consuelo, donde el hablante regresa —aunque no se sabe desde dónde— despojado de nombre, sin pertenencia ni horizonte. El “yo” que habla parece un sobreviviente de un naufragio emocional, alguien que carga en su frente la medida entera del tiempo vivido. Las “oscuras golondrinas” que se asoman detrás de la ventana evocan tanto una melancolía ancestral como un presagio: el futuro, o los “devenires”, ya no prometen cambio, sino silencio, resignación, y un mutismo forzado por la vergüenza.
El poema toca una fibra existencial profunda: cuando la razón humana se ve tomada por el delirio, ya no hay dilema posible. Todo juicio se suspende, y solo queda la espera. Pero no es cualquier espera: es la larga, casi inalcanzable, promesa de redención. En ese suspenso se mueve este poema, entre lo que se ha perdido, lo que se anticipa, y la duda de si algo más puede rescatarse.
Deriva, de j.ll.folch, es un poemario que explora la experiencia íntima de la pérdida y el tránsito emocional que la sucede. A través de más de trescientos poemas breves, el libro construye una geografía del despojo: habitaciones vacías, estaciones detenidas, objetos mínimos que conservan la huella de lo que ya no está.
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