Una levísima eternidad

poema de De Pando

Stardust || Lester Young & Oscar Peterson trio

A veces,
cuando hago las paces con lo que soy,
con mi discontinuo estado de consciencia.
Me dedico a enredarme entre divagaciones
que se esbozan y esfuman
conforme otras nuevas van floreciendo.

Decido por un levísimo instante
hacer de la vida una estancia,
un suave tránsito aéreo
por el que desprenderme, abandonarme,
llevarme más allá de lo físico,
a la pasiva luz de las estrellas que ojeo.

Voy donde la voz se pierde/desvanece
en el extraño (hu)eco que nos deja la distancia.

Y tras un tiempo indefinido,
sin capacidad de medida.
Comienzo a sumergirme en todos mis azules,
buceo por todas mis incongruencias,
mis conocidos aspavientos,
mis silenciados deseos.
Sin brújulas que me desorienten
ni pulsaciones que me delimiten.

Llego a una pequeña montaña de polvo
donde a veces: practico el descanso.
Y allí mis pulmones encuentran
una esquina donde respirar.
Se envuelven en un idilio
con este saxofón de agua,
y aprovechan para insuflar alivios
y liberar los restos de más.

Una vez equilibradas mis constantes,
todo aquello que me mantiene aquí,
en esta súbita e indefinida realidad.

Mi cuerpo, comienza con una frágil inercia
a desdibujarse, descomponerse
en un suspiro de materia ingrávida.
Mis órganos, esos extraños inquilinos
que me alejan del mar.
Empiezan a desprenderse de sus raices,
desarraigando mis carencias y sus dolencias.
Mis huesos, esas quebradizas columnas
que intiman con el óxido y la evanescencia.
Empiezan a huir complacidos,
hacia la hoguera más cercana,
hacia el abismo más acogedor,
hacia la sombra mejor guardada.

Y me convierto en un pequeño saco
de bocanadas limpias
del tamaño de una mano abierta.

Ahora que soy poco más
que un grito.
Aprovecho un desliz intencionado
y vuelo en busca del viento
y todo lo que me esconde.

Tras un golpe de suerte,
me subo a los hombros de una nube
y hacemos un trato.

Por un tiempo indefinido,
menos del que me gustaría.
Me dirijo lentamente
hacia una melosa colmena de nubes
que van creando formas
en su desprevenido albedrío.
Y me sumo a esta ecuación de humo desmedido,
con la única intención de vagar,
deslizarme desamordazado,
libre en mi libertad.

Un último golpe de suerte
en forma de corriente aérea,
me lleva a un inmenso prado de vapor
que inunda el cielo,
constituyendo una galaxia inabarcable
sobre la que me fundo
por un tiempo indefinido,
haciendo de la estancia,
una levísima eternidad.

Comentarios & Opiniones

ÁNGEL MENDUIÑA IRIBARREN

Interesante poema introspectivo que te lleva a la autoreflexión y el autoconocimiento.

Critica: 
Jesús Ángel

Y una vez alcanzada la libertad , de ella no querrás escapar , más serás su esclavo y no la podrás compartir .

Interesante tu reflexión De Pando .

Saludo + salud y que el camino que vayas abriendo lo sea claro .

Critica: 
Estrategia del escorpión

Que refrescante poesía. Felicidades.

Critica: 
Lety Acevedo

Expresas deseos metafísicos.
Muy filosófica tu poesía .
Saludos

Critica: