Astronauta solitario
poema de IARA MARÍA VILLEGAS

Un astronauta solitario,
se sentó en la luna,
a su lado aire,
a su cielo estrellas.
Una mariposa empedernida,
besó su mano con sigilo,
le hizo bien el exilio al espacio,
necesitaba soledad para poder encontrarse.
Pero ahora ya sabe quién es,
ya formó su personalidad,
ya no necesita música para pensar,
ya se aburrió de esa solitaria vida.
El astronauta sabe que es imposible,
vive a años luz de la tierra,
allí todo es diferente,
incluso está en otra época.
Por alguna razón,
encontró una pluma,
su soledad era efímera,
comenzó a inventar personajes,
amigos,
hijos,
amores,
comenzó a invertar todo,
todo lo que siempre soñó
y que no podía tener.
IARA MARÍA VILLEGAS.




