LA VID

Caminando por un bosque me he topado con una vid sin encontrar las uvas necesarias para matar la sed que ha abordado todo mi cuerpo.
Para el panorama absoluto de mis ojos abundan las uvas como la tierra que ha permitido su nacimiento, pero no es suficiente, aún la sed desgarra la cara interior de mi garganta; y me pregunto, ¿Cómo es que no cesa mi sed aún?, ¿Cómo es que en mi vida no he sido testigo nunca de la vid más grande con las uvas más jugosas y éstas no acaben con mi sed?. Al término de formularme dichas preguntas, caigo tendido en el suelo y sin hallar explicación a mi suceso.., surgen de la nada dos vasos de cristal y frente a ellos un manantial con el agua más pura y abundante; al presenciar esto pienso tener la cura y el remedio absoluto; pero es otra absurda mentira ya que al tomar el jugo de uva del agua del manantial la sed persiste; y sí, sigue debilitando mi cuerpo hasta el punto de dejarme inconsciente.
Han pasado 2 o 3 minutos y siento como la sed se va yendo de mi cuerpo sin que caiga en mi boca una sola gota de agua, mi vista es borrosa y a medida que deja de serlo, la sed es menos agresiva; cuando veo todo con absoluta claridad la sed se ha ido de raíz, y al girar mi rostro unos cortos centímetros está ella que con el vaso de cristal en sus manos y el jugo de uva hasta la mitad pronuncia las siguientes palabras: levántate tu sed ha culminado...

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