Un desconocido en mí propia cara

poema de Guillermo

Miro al espejo
Y no me encuentro.
Un hombre mayor se adueñó de mi cara. Mi alma (en batalla) resiste atrincherada desde las pupilas a aceptar tamaño robo.
Algo dentro del ser, clama por sensatez y me recuerda una vida en la que quizás se forjó de anhelos llenos de nostalgia.
Una vida gastada en la esperanza de volver a ese momento del tiempo donde me sentía eterno.
Mis ojos lloran, mí alma se quebranta, ya solo quedan vestigios de la eternidad, y creo que solo es el amargo gusto del fallido para siempre, que alguna vez pronunció mí boca.
Conformar con experiencia a un corazón muerto es como pretender con un gotero apagar un incendio.
Es quizás por eso que no reconozco al hombre del espejo, no quiero entender que te consume muchas veces la vida , el no resignarse, el solo vivir de aquello que mal llamamos esperanza.

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