Lo que cabe en un adiós

poema de G.Zamudio

Un adiós nunca es solamente un adiós.
Un adiós es un torbellino desordenado de palabras que se arremolinan por salir todas juntas en el último momento, pero que por el desorden y la impulsividad terminan formando un nudo en la garganta que únicamente nos permite articular un seco, genérico y vacío “adiós” que a veces se complementa con un corto, pero insignificante “hasta luego”.
Un adiós es esa corta y aburrida despedida que terminamos diciendo a todo aquel de quien nos alejamos, independientemente si se trata de un casi extraño que nos topamos por casualidad o un amor de toda la vida.
El adiós es la palabra que todos más odiamos, no sólo porque significa una despedida, sino porque representa todas esas palabras que nunca nos atrevimos a decir. Y es que cuando decimos “adiós” muchas veces verdaderamente queremos decir “quédate”, “me harás falta”, a veces incluso “te amo” y quien sabe cuantas cosas más.
Entonces ¿Por qué seguimos usando una palabra tan puta como el adiós, una palabra a la cual le falta emoción, exclusividad, sentimiento? Porque a nosotros los humanos, tan temerosos algunos, nos da miedo la respuesta. Nos da miedo pensar qué pasará si le decimos a ese alguien que se marcha que se quede, cuál será su respuesta ante nuestro suplicante “te amo”, qué nos responderá alguien después de que nosotros le digamos que lo echaremos de menos.
Y por eso siempre recurrimos al adiós, una palabra que denota despedida, pero no sentimiento. Una palabra vacía en donde metemos a apretujones todo aquello que no nos atrevimos a decir, una palabra que hemos repetido mil y un veces, casi de manera automática cuando vemos a alguien que queremos, o tal vez que no queremos, alejarse de nosotros.
Yo por eso ya nunca digo adiós; y si lo hago, casi siempre es como último recurso. Antes me guardaba tantas palabras que terminé hablando de más cuando debería de quedarme callada, todo con tal de sacar de mí todo aquello que no había dicho en alguna ocasión, generalmente sustituyéndolo por un “adiós”.
A veces, todavía se me sale una que otra palabra imprudente cuando no debería, y cuando eso sucede, hago más efusivas mis despedidas para dejar bien en claro que yo ya no me guardo nada.

Comentarios & Opiniones

Sole1956

Me encantó tu poema. Por salud uno siempre debe expresar sus sentimientos.El "Adiós" que más duele es el definitivo.
En lo cotidiano a veces es necesario " Un hasta luego" que se puede prolongar...
Saludos cordiales!!!

Critica: 
Argento Lynch

Hay muchos tipos de adioses, pero el falso adiós, cuando se busca todo lo contrario es el más doloroso, pero quizás el más sano. Me gustó, saludos cordiales.

Critica: 
IARA MARÍA VILLEGAS

Muy buena obra, saludos.

Critica: 
Xio

Hola Gabriela, mucho tiempo sin verte por aquí, para mí las despedidas son terribles, no he aprendido a despedirme, es tanto el dolor que no me permite hablar, me duelen cuando me unen fuertes lazos con esa persona que me deja o dejo; son tristes,bss

Critica: 
Silvia

Te deja como inválido este tipo de despedida.
Muy buenas letras saludos cordiales
Beso.

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