La dulzura de tus ojos Se entregaron al vicio de los ladrones Para robarme el corazón
Por eso al mirar tus ojos cierro los míos Pues me encuentro desarmado Por tu amor
Mientras se encienda la luz de un beso Y queden tesoros en la poesía Mi corazón no ha de estar preso Ni encadenado al dolor ni a la tiranía Ni en el cielo ni en la tierra Ni de noche ni de día