Distante

Cuando todos se hayan ido,
pregonando la mañana,
y entre voces los caminos,
de dispersen por las ramas.

Yo vendré por el arado,
enredado en la distancia,
con historias en mis manos,
y un oasis de esperanza.

Que mi tiempo se transforma,
en el oro como en plata,
en la noche que no duerme,
y en el día que no acaba.

Comentarios sobre este poema