A PROPÓSITO DE VIVIR (De mi diario)

Sólo basta un rasguño para que todo aquello que solíamos ignorar cobre un desesperado valor para los sentidos...
Como la Tierra, la vida es una máquina que jamás se detiene. Todo la acepta y a su vez, todo es aceptado por este latido universal.
Somos nosotros quienes la negamos en la pueril imposición de querer convertirla en algo más, mientras el tiempo pasa en la espera de eso que llamamos vivir. Adelante, nos espera el olvido...
Jamás aceptaremos su monotonía, la expresión de la vida que nos ha tocado vivir.
La prepotencia que nos habita nos impulsa al sentimiento tan torpe como absurdo de ser pequeños dioses, necesariamente inmortales: ante una realidad chocante como es lo perecedero del cuerpo, declaramos la inmortalidad del alma, muy por encima de cualquier ser no pensante.
En realidad somos impotentes ante el Gran Misterio, lo superior a nuestro afán de manipular cuanto nos rodea y hay en la vida.
Es la impotencia nuestra verdadera condena.
Basta sólo el rasguño de la muerte para lograr ver la realidad tal cual es, para que la vida cobre una importancia aterradora.
¡Vivir! ¡Cuánta angustia!
Pasamos la vida intentando vivir para descubrir al final que la hemos malgastado en mentiras, atándola a enormes grillos; la traicionamos la negamos, la pisoteamos en nuestra propia naturaleza, con nuestro remedo absurdo de conciencia...
La vida...
¿Cuánto tiempo nos queda antes del Silencio?





Comentarios & Opiniones
Creo que es uno de los poemas más bellos que he leído hoy en esta mañana, estoy de acuerdo, se nos pasa la vida tratando de cambiarla a nuestro gusto y la mayoría de veces no lo conseguimos, al final queremos tiempo para vivir lo que no vivimos.
Excelente reflexión. Un abrazo y felicidades.
Me encanta que comentes de esa forma este texto, Luna, amiga, pues proyectas tu ser sobre mis propias palabras, las impregnas y les das brillo, Eso es compartir, de cierto