LLAMADO
poema de María Ángel Russo

Rinde tu alma indómita a la voluntad de mis besos,
rinde la soberbia,
ven al lecho de hojas y flores secas,
donde el aroma de mi cuerpo en sed te invoca,
abandona la negación insólita: también tu piel espera,
déjate tomar por mis horas, mi amor absoluto, despojado de historia,
ven a mis manos para formarte, arrancar malas semillas,
los pensamientos vanos,
deja mi sexo montarte, rehacer tu arcilla,
aflorar la gracia de mil bendiciones,
déjate amar,
ámame,
moja al fin tu espíritu cansado en mis aguas,
febril responde a la verdad, hombre:
no hay distancia, ni tiempo, ni obstáculo
que pueda vencer lo que está destinado




