EL MALDITO
poema de María Ángel Russo

Pobre de aquel que depende de unas palabras para vivir, mendigándolas, exponiendo sin vergüenza su enconada miseria: helo allí: jadeante, maldito, arrebatado y agónico, frente al silencio mordaz que lo desgarra, de fauces profundas, vacías.
Pobre animal crédulo: menguando desde la raíz, famélico y furioso, ardiendo en su oscuridad, lame, amorosamente, oníricas visiones en la que esa voz entona los mismos versos secretos en su alma y acopla el movimiento sinuoso de la serpiente.
Por ahora, irreverente y desnudo, inconsciente, vive impuro recorriendo otros cuerpos con su lengua, bebiendo de sus ansias, mientras sueña...




