"EQUIVOCADA"

"EQUIVOCADA"

I

Creíste que sin ti mi vida se terminaba.

Creíste que mi cabeza del suelo no levantaba.

Creíste que me quedaría con mi alma acongojada.

Creíste que a mi corazón otra mujer jamás entraba.

II

Era sin ti que mi vida recién comenzaba.

Hoy puedo caminar y andar con la cabeza alta.

Es ahora que mi alma de mucha alegría se solaza.

Hay una dama que me llena de serenidad y de calma.

III

Creíste que para siempre yo te lloraba.

Creíste que no encontraría aquello que buscaba.

Creíste que estaría lejos de mí la esquiva esperanza.

Creíste que solo la triste pena mis sueños embargaba.

IV

Es la alegría la que hogaño me acompaña.

Encuentro todo lo que en el ayer jamás encontraba.

Ya no espero porque la dicha de mi débil ser se apiada.

Se acabó aquella vil condena que a sufrir solo me invitaba.

V

Creíste que nadie en mi cama se acostaba.

Creíste que mi cremallera otra chica no cerraba.

Creíste que mis manos no andarían bajo otra falda.

Creíste que mi cabeza sola en la almohada fría reposaba.

VI

Hay un alma que mi cama siempre llama.

Es ella la que mis pantalones suavemente baja.

Mis manos son presa de esa pasión linda que esperaba.

En mi blanca almohada es en la que beso su boca almibarada.

VII

Creíste que él como yo también te amaba.

Creíste que él nunca tu cuerpo frágil golpeaba.

Creíste que él te haría su reina valorada y respetada.

Creíste que con él serías feliz como en los cuentos de hadas.

VIII

Hoy sufres porque te convirtió en su empleada.

El cuerpo te duele cual si fueras una negra esclava.

No conoces lo que es ser una mujer apreciada y estimada.

Ahora sabes que en tu vida no pintan los finales felices para nada.

IX

Creíste que en él hallarías lo que mí no hallabas.

Creíste que te daría las cosas que con amor yo te daba.

Creíste ser la mujer especial a la que en su vida él aspiraba.

Creíste hacer lo correcto y que tu vida con él mucho se llenaba.

X

Ahora solo conoces el miedo y la desesperanza.

Solo encuentras vacíos entre las sábanas de tu cama.

Sientes el peso de tu adolorido cuerpo en las ramas del alma.

Tus ojos son la prueba fiel de las decisiones de tu vida equivocada.