La musa despertó...

poema de Argalius

La musa se durmió... Esperó y esperó, pero no latió su corazón;
sin atreverse a manifestar sus sentimientos, entró en un estado de confusión.
No sabía que hacer, todo le parecía turbio.
Su alma le pedía a gritos libertad, pero ella se sentía encarcelada.
No tenía idea de cómo liberarse,
tan sólo se le ocurría llorar, para desahogarse.
Cada vez era más confuso, no sentía sus latidos...
Todo parecía tan distante, tan triste... Y entonces despertó.
Despertó.
Su alma se la agradeció,
su esencia se reanimó,
no temió nada, se sintió segura.
Vio como su vida le parecía un poema,
escrito en verso, pero inconcluso.
Dejó que su alma le llenara,
que su dolor se retirara.
Quiso sonreír, y lo logró.
¿Cuál sería su nombre? Eso no lo sabía.
Su pensamiento se iba y regresaba,
pero su corazón ya reaccionaba...
Sintió esa libertad del espíritu,
ese aire que llega al marcharse el infortunio;
esa razón de ser y de existir,
esa luz de calma, con su calor de sentimiento.
Supo su destino... ¡Escribir! Eso era.
La musa despertó, su nombre era Poesía...

Comentarios sobre este poema