“Intercambio”.

Yo te fui a rescatar de tan negro peligro,
sin tratar de quedarme encallado,
para ahogar tu pasión por la dipsomanía,
y enterrarme por ti aquellos demonios,
aferrarte a mis manos para largarnos de ahí,
salir huyendo con la brisa de frente,
pero no preví que tan largo abismo,
habría de sellarnos el paso,
y por eso me quedé a luchar por ti,
tratando de tomar tú lugar,
para que pudieras echar a correr,
y más nunca mirar hacia atrás,
para que pudieras alejar tus pasos,
sin temor a volver a caer,
nuevamente en el mismo fracaso,
te lo digo ahora sin titubear,
vete pronto y hazme caso,
aunque te pueda perder de mis brazos,
prefiero una madre que cuide mis hijos,
a tener que verlos crecer sin regazo.