Animales circenses hablan de arreglar las cosas,
decentes madres se agolpan en el Gólgota,
padres cansinos sucumben en el aula,
dedos hinchados,
zapatos sin piso,
odres y más pecados envueltos;
¿dices entonces que no te gustan los sábados?

Tiras monedas en un muladar maquillado,
mueres encima de la vida,
eres de otro color,
ese de lado amable,
ese de hermanos ausentes...
Te facilitan entonces la certeza,
o no queda ya nada que vender,
que sonar, que beber...

Qué buena forma de voltear y no ver,

Qué buen año el que acaba,
qué año el que vivimos,
¡qué sueño tenemos!
¡Qué nada se alaba!.