Carta desbordada

Amada escucha este suplicio
ahogado en el deseo de mi alma taciturna,
siente la brisa de los árboles desechos
junto al vacío que prospera en el camino,
mira el reflejo de las alas rotas
en tus sueños de noche clara,
tú y tus anhelos curan la herida
en los blancos y oscuros cuartos
de mi interior, de la lluvia
esparcida como lágrimas de noche.

Amada escucha este clamor
asfixiando mi pena retorcida,
siente el fulgor de un astro perdido
a través del firmamento brillante,
revisa los pedazos de la noche
tendidos en los nervios del amor perdido,
tú y tu piel de seda curan el veneno
desnudo de la horca sedienta
y la alfombra de vidrios cobra
rotos en mi miseria lacerada.

Amada escucha la tonada amarilla
del otoño cubriendo al pasado ,
siente el oxígeno degradado de mis venas
debilitando el aliento de mi frágil esencia,
observa la luz de luna señalando como guardián de sueños
en la mancha de un cuadro de amor ,
la inocencia de un beso y una carta
atrapan el impulso puro del amanecer,
en los acres verdes de los recorridos
como peces embriagados en la red.

Sangre,
rosas,
bella,
piel dulce...