Vereda de Guirnaldas.
poema de Celeste Alma

Mi veredita alegre, senderito amado
que me traes la ofrenda de guirnaldas, diario
cuánto esperé tenerte en los cajones albos
cuando, de adolescente, me crucé en tus llanos
y dije: 'Volveré cuando tus verdes campos
florezcan a la vera de los solitarios'.
Mi veredita alegre, Tú me has dado tánto!
Cómo corresponder a tu florido canto!
Tan sólo prometerte: Secaré tu llanto
cuando amanezcas triste en otro campanario
que sonará a las doce ... que saldrá en los Diarios
para enseñarte el rezo de otros novenarios.




