Madera

poema de Capitan

Cerrar los ojos y recordar
es una tarea fácil
porque es imposible evitar la mueca
que vuelve a mostrar la inocente felicidad.

Tal vez tu botón de rebobinar
se haya averiado
pero para eso estoy aquí
para anudar nuestras aventuras
y no dejarlas atrás.

Las calles de Barcelona
ahora lloran nuestra ausencia
ya no sienten nuestros paseos
ni recordaran nuestro rápido andar.

Esas conversaciones entre la piel curtida
de un ebanista
y los oídos sordos de un mocoso
juerguista
se quedaron guardadas en el viento
que nos cubre dia a dia.

Pasando las diapositivas
veo nuestras grandes batallas
los escondites en casos de emergencia
y la butaca en la que no te hayas.

Abrirlos es una tarea diferente
pero no hay mas remedio
que mantenerse en el "play"
de esta película que titulamos vida.

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