Simplicidad.

En el intento infinito de conseguir llegar a la grandeza de un beso,
luchamos con nuestras propias costumbres, manías y bajezas,
desechamos lo perfecto de la inocencia y consagrándonos a la desgracia del padecer, sufrimos.
Nada nos parecerá jamás perfecto, nada lo podrá ser,
no sin lamentos, ni padeceres, sin quejas y supersticiones,
nada será jamás tan perfecto, como la imperfección de las malas costumbres.
En la lucha por merecer,
pereceremos diariamente en la inconstancia,
pereceremos en las ganas de tener, de conseguir, de no vivir.
En la lucha diaria de la bajeza del ser, la inmundicia del querer y no tener,
ahondará en nuestro rencor y desamor.
ganando terreno nuestro rencor, ganando desidia ante el amor.
En la grandeza de un simple beso, deberíamos…
No buscar la raíz cuadrada de la dulzura,
no buscar el algoritmo del roce de otros labios,
no deberíamos sino, disfrutar de la simplicidad de unos labios al besar.
(c) Àngels Almazán
05/09/2017

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