Circunstancia vacilante reluces
Cuando te naces con rufo arrebol,
Cae la bruma que encandila al árbol
Socavándoles pasiones veraces

Peregrinan y surcan el ensueño
Desairadas carroñeras que evocan,
En su vuelo, historias que trasbocan
La piel dorada y el aire limeño

Brazos como casonas y variedad
En sangre, calles de la plaza donde
No reposa la palabra soledad

En tu izquierda sinuosa, fértil mar
Y en tus linderos se vierte el oro
Se siembra la papa, te dejas domar

Allá en tus puertos, donde se ahonda
En mí tu brisa y sientes mi llanto
Rompiendo de las olas su quebranto
Y que lágrima tuya se desprenda

Entrego con orgullo a este hombre
Como el solemne nado de olaya
O los últimos escritos de palma
Como la santa que lleva tu nombre.