Joven Maestro

poema de Adriana

Mi armadura oxidada lo único que tenía
Me encontró con mi alma sola que sufría
Esos días cuando eras todo lo que conocía
Una y otra vez como si fuera la primera vez
Porque sujeté tu mano helada con calidez
Pero nunca fuiste capaz de leer entre líneas
No fui el indicado para sacar tus espinas

Me guió y me dejó varado sin dirección
Mi alegría fugaz envuelta en decepción
Toda mi verdad que se volvió mi devoción
Una esperanza aplastada en discreción

Hasta que alguien llegó ajeno a mí y a ti
Cuando fui abrazarte para no dejarte ir
Recuerdo que solo éramos nosotros dos
No fue tu culpa al querer decirme adiós

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