Mi consentida

Me seduce con sus curvas prominentes y simétricas
Cuerpo ligero, tierna textura oscura.
Aunque posee cabellos plateados
No son canas o improntas de senectud.
Tiene otros cabellos dorados
Sin embargo, no es rubia por naturaleza.

Día tras día reclama mi presencia
Pero sólo disfruto complacerla en las noches,
Me abraza y se aferra a mi tronco
Convencida que cada noche que transcurra
Podría ser la última para acariciarla y mimarla.

Siempre he detestado el baile y la danza
Pero reconozco que me debilita al rodearla con mis brazos.
Elevo mi mano izquierda, deslizándola por su delgado brazo
Hasta encontrarme con su esbelta muñeca;
Simultáneamente, con mi mano derecha tanteo sus curvas
Rodeando el resto de su cuerpo, haciéndola mía.
Ahora estamos dispuestos en posición idónea
Para bailar el tango que la deja extasiada cada noche.

En su vida, nunca ha mencionado una sola palabra
De igual manera, ha sido mi trato con ella.
Domina decenas de idiomas o dialectos
Y me siento orgulloso de ser su políglota traductor.

Sólo con ella me siento en calma,
Pues me inspira para sacar lo mejor que tengo dentro.
Aunque nunca he deseado lastimarla
Comienzo a notar cicatrices que le he propinado.

Siempre trato de brindarle lo mejor
Por desgracia, ya no es mi única prioridad.
Me regocija el timbre de su voz, aunque tenga altibajos
Claro que a veces, me harto de escucharle a diario.

No la cambiaría por nada
Es mi complemento y maestra
Siempre está disponible para alegrarme el día,
Así mismo, para librarme de las depresiones.
Es a ella que le debo mucho de lo que tengo y tendré.

Si algún día me hiciese falta
No sé que haría sin ella
Ninguna se le asemeja
Sólo podré sentirme cómodo con esa vieja….
Esa vieja Guitarra, para estar satisfecho y completo siempre.