Oscuridad...

Oscuridad. La perdición anida en el silencio interior, ese que solo florece en la soledad perfecta. La tristeza del pasado resurge, lenta y densa, como legado de una especie a la que me niego pertenecer. Imágenes péndulas detrás de mis párpados, fantasmas sin luz anclados a mis pupilas. Mis manos inertes palpan el vacío, familiarizadas de saludar al indeseable viejo amigo.

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