Piensa en mí

poema de Penelope

Piensa en mí cuando se deforme el beso ahorrado
cuando la coartada del meollo de tu seso jugoso
el disparate del pretexto legendario en su reposo
oxide el abrelatas de este amor que aún está por abrir.

Aguardando en el portal infausto de la avenida del olvido,
los pormenores tras la fila de tus ojos cerrados esperan,
su turno trasnochado ver colarse por los ojales del tiempo
que muriendo despacio en su telar pensando en mí se concatena.

Piensa en mí, ancho pulgar que aprieta la bengala del estrecho
cauce de pelo que se arraiga a la Milonga de mi cintura.
Como un cuentagotas que alimenta sendos tu desvestir y mi malicia
en el golpe vencido de un abrazo que provoca esta fractura.

Piensa en mí, en el intento atenuado de camelarme a través
del compás empedernido debutando en su mejor solo.
Piensa en mí contigo solo, como si yo no existiera.
Como si tu pensamiento implantado en mí, estuviera.

Piénsame en el solsticio domador de planetas.
En las teclas insonoras de un instrumento de paciencia.
En la insignia magullada de un soldado en huelga.
Piénsame como yo lo hice la última vez que te vi.

Piénsame en el nexo imbricado en la sepultura de este sexo.
En el meandro de lágrimas que escarba una inspiración derramada.
En el teorema hipocondríaco embarcado en tu rostro yuxtapuesto.
En la góndola del desvelo donde se esparcen los restos de tu alma.

Piensa en mí como el péndulo ahorcado.
Y la escuadra de insultos de un imperio milenario.
Como la frígida hecatombe de un golpe refractario.
En la regata rumiante de tu esquivo semblante.

Y no me olvides.

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