Los mejores poemas

Poemas publicados con mejor votación...

poema

¿que soy señor en tu vida?

Soy el sol de media tarde
nada digno de reseña
ni siquiera soy la dueña
de ese beso que te arde

Soy la luna, que menguante,
robando luz de tu noche
y en un acto de derroche
convirtierase en tu amante

No soy punto de partida...
Sólo una estrella atrevida
que lanzó su vuelo libre

recitando cuál felibre
y en clave de sol que vibre...
¿que soy... señor en tu vida?

poema

Las niñas lloran

Las niñas lloran:
Las onomatopeyas las escoltan.
De gallineros y columpios.
De patios y muñecas.
De charol y luces de farolas.

Las niñas lloran.
Las multitudes burbujean sobre los hombros
avituallando los recuerdos en las aceras.
Y más auge se convierte en arco del asombro.
LLoran, para que no las vean.

Recatándose en los matices vagabundos
que los escaparates cotidianos crean.
Salivando los trastornos empedernidos
de sus almas viajeras.

Lloran cuando se estrechan.
Y en lo más cálido de sus ojos
todas las miradas se cierran.

Todas las niñas crecen
para reunirse más con ellas.
Con las onomatopeyas del beso
que lució en alas violetas.
Y el estruendo prófugo del rayo
que se convirtió en bayoneta.
Y las mañanas con pijama de auras
que no sobrepasaron los valles
donde los sueños se encierran.
Y las barbas de los imposibles se afeitan.

Y siempre, siempre se acuerdan.
De sus pasos acordonados a las sendas.
Que una vida es una niña que llora.
Una niña que sueña.

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Marcados ( Dedicado a personas que han sufrido Trasplante Facial)

Marcados, por la resonancia de lo siniestro
cuando un rostro es vintage de lo vivido,
enervado en la pared de vestigios dislocados.
No, lo peor de todo no es estar muerto.

Marcados por museo de bulbos, cólico y esperpento.
Agoniza en vientre de hecatombe lo que fue nuestro.
En los ojos destornillados, en mosaicos de esqueleto.
En contrato de epidermis profiláctica y de injerto.

Las miradas adiestrando a mirarme más por dentro.
A saber más cómo vivo, cómo regenero aliento
como una máscara de oxígeno a los otros me ofrezco.
Al rostro que fui yo, le hago memento.

Insignia de aislamiento en lágrima retratada
que busca su coartada entre los muertos.
Y resarce el espiritu que ha de nacer inquirido
en la nomenclatura de un destierro.

Marcados , héroes indemnizados
catalizadores de la superación personal
baluartes que hacen trasbordo en la supervivencia
y van blindando la belleza de su falsedad.

Para más información sobre este caso:
https://www.youtube.com/watch?v=amZmzvKHOOc

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Unos ojos

llorando veo unos ojos
tristes y con melancolía
son como dos manojos
que marchitan mi alegría.

Dichosos fueron los ojos
que nacen de la poesía.

Esa humilde,serranía
que va llenando de amores
la belleza de las flores
de su mirada escondída.

Se reflejan,en mi unos ojos
como una estrella fugaz
azules como la mar
que no se pueden olvidar.

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El regreso

El regreso
Lo bonito dura poco.
Aunque entre la inocencia simplemente se observa y se vive cada suceso como una nueva aventura, sin conciencia de la desgracia que se vive.
Simplemente se vive sin preocupación de lo que vendrá, sin embargo cada experiencia va marcando y forjando una personalidad, algo así, como cuando se le da forma a un árbol que crece.
Sentía ser la concentida de papá y compartía su amor con mi hermano.
Pero los golpes más fuertes, no son los que golpean el cuerpo, sino aquellos que golpean el alma y la dejan sentida toda una vida, porque a partir de allí, todo te lastima.
A poco tiempo de volver de la última carta surgieron los problemas, mis padres no estaban bien y todo parecía irritarlos, peleaban por cualquier motivo.
Mientras juego en el corredor lo vi salir y corriendo tras él le grito
-¡Yo voy también contigo papi! agarrandole de la mano al alcanzarlo, de la otra llevaba a mi hermano.
-No niña, yo te traeré un dulce de la tienda.
-Pero yo quiero ir, le digo frunciendo mi ceño muy apesadumbrada.
-Quédate, que en cuanto regrese te traigo tus dulces.
-Bueno, le respondo con tristeza y viéndoles ir obedezco regresándome al instante a casa.
Era ya muy tarde, casi al llegar la noche y ellos no vuelven.
Había esperado tanto.
Mi madre preocupada por mi hermanito de apenas tres años, y ante mis preguntas que no paraban, solo dice:
-tu padre se lo llevó, se lo robó.

Pasaron los días... Una semana quizá y mi padre no apareció.
Tan pequeña yo, y mi corazón sentía tanto, tanto; que la tristeza me enfermó, la fiebre se subía tan alta y mi risa por aquellos días se apagó.
Mi hermano me hacia tanta falta, y mi padre, ese que tanto amaba, me engañó.
¿Porqué no me llevó?
Era mi pregunta constante.
Desde aquel momento me sentí tan poco en este mundo que crecí creyendo que a nadie le importaba.
Luego de demandas y cosas que no entendía pude ver a mi hermano y mágicamente me recuperé de la terrible depresión de aquel episodio que a tan temprana edad... a mis seis, había vivido.

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Escándalo y sangre

Cuando nos queremos
Implantamos una raíz transhumante,
Somos una criba de escándalo y sangre.
Festejada con el sándalo de los altares
en el prólogo de nuestra historia,
nunca narrada antes.

Nunca editada en los cuerpos vivientes
Más en las maestrías congénitas del arte,
Amasada en el dilema de un corazón equidistante
Que nada pierde por saberse su sirviente.

Cuando nos queremos
Nuestros miembros se hipotecan
Con la ingravidez al tenernos.

Y mi luz adulta, portadora y escarlata.
Y la tuya batuta de orientación en mí.
Juegan a rozarse a través de sus
años luz a millones de años.

Cuando nos queremos,
Sólo Dios sabe
Que tú y yo surcamos mares
Buscando nuestro paradero.

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Fin

Cierro la puerta tiro la llave,
tus ojos claros puestos en mí,
y miro inquietos correr muy lento
mis pies escapan, yo sigo aquí

nunca hago caso de las señales,
como cometa mezo mi andar
cuando me topo con los finales,
encuentro lágrimas para llorar

¿Quién pone alas en esta nave?
¿Quien del naufragio hizo un festín?
Quién, sacudiendose la tormenta...
saca las copas, brinda por mi
Ese que sabe...
que lo que empieza ya tiene fin
Vértigo breve...
mis pies escapan detrás de mi.

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Y LA MUERTE SONRIÓ

Y la muerte se dirigió al pequeño y le miró a los ojos, y éste le devolvió la mirada con una sonrisa ingenua.

Y la muerte se dirigió al guerrero y le miró a los ojos, y éste le desafió con su mirada mientras le sonreía altanero.

Y la muerte se dirigió al payaso y le miró a los ojos, y éste le devolvió una lánguida mirada mientras le sonreía burlonamente.

Y la muerte se dirigió al loco y le miró a los ojos, y éste le miró guiñándole un ojo mientras soltaba una sonora carcajada.

Y la muerte se dirigió al viejo y le miró a los ojos, y éste bajó la mirada inclinando su cabeza asustado. Y la muerte sonrió…