Los mejores poemas

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poema

MIS SUEÑOS.

Si mis sueños; tan míos, me abandonan un día
y deciden marcharse al reino de la nada
y se van y se pierden como el agua en cascada,
llevándose en su vuelo mi risa y mi poesía.

Me quedo en el desierto, con sed del moribundo,
apenas sin aliento; cual náufrago en la orilla,
si se marchan mis sueños, la eterna pesadilla
será la triste herencia que me otorgue este mundo.

Soñar con lo imposible...¿Tal vez y sea cierto?
soñar con el mañana cubierto de colores,
soñar que en la maleza despuntan bellas flores;
soñar... siempre soñar hasta encontrar el puerto.

Por eso yo me aferro a soñar sin fronteras,
sin idiomas, sin razas; soñar con el amor,
soñar por esos niños, por un mundo mejor,
soñar con la sonrisa...soñar con lo que quieras.

¿Qué hacer si me despierto y he perdido mis sueños?
no son los que dormida me llegan porque sí;
los sueños que protejo viven dentro de mi,
esos: sólo son mios, son libres y sin dueños.

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Ósculo

Entre las esquinas libertarias de tu boca
se adosan mis senos como parches,
el latido gángster de tu válvula aorta
resetea la noche desde su palco bramante.

Entre tus manos, soy hipérbaton en el verso
Ósculo de tus alas, átomo de tus nudos
Ágora del purgatorio de deseos impúdicos
Y en la hesitación de tus susurros, soy quiasmo.

Convergemos en la mórbida estaca de dolor
el coma del alba sostiene el gospel en lazos,
bautizados por la vanagloria de un ósculo de amor
en las millas andadas de nuestros abrazos.

Son concesiones nuestras, linaje del alma
adjudicadas por el fuero de agravio extremo,
son salmos eruditos que triunfan en llamas
cenefas del silencio, la piel, nosotros y el beso.

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SE HIZO REALIDAD

Comprobé con alegría
que un sueño se hace posible,
que de forma indiscutible
se hace realidad un día.
Hace un tiempo mi poesía
era amarillo papel,
tinta corriendo en tropel
por cuadernos olvidados,
hojas en libros guardados;
hojas secas de un vergel.

Hoy puedo feliz contar
que mis versos encontraron
un hogar donde plantaron
gajos para retoñar.
Un libro que de soñar,
nunca lo hubiese creído,
ha nacido y ha crecido
y este nombre le grabé
ORÍGENES... porque sé
que es de mi pecho el latido.

Hoy comparto mi alegría,
mi orgullo sencillo, sano;
tengo mi libro en mi mano:
¡Es mi libro de poesía!
En el se encuentra la vía
de mis modestos anhelos,
de mis cuitas, mis desvelos,
mis sueños, mis añoranzas,
mis penas, mis esperanzas,
mis sonrisas y mis duelos.

Muchas gracias estimados amigos por permitirme compartir con ustedes esta satisfacción.

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Esta lloviendo en la puerta

Esta lloviendo en la puerta
Me despertó la mañana arañando
con su luz....
pelo y cama revuelto
de una noche sin amor
Tengo tu mirada puesta
en el fondo del dolor
y en mis manos pesa frío...
el vacío de un adiós
Cargué mi vida en el coche
y por no querer llorar,
escape por la ventana,
que está lloviendo en la puerta

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Siete balas

Siete balas
acabaron con tu vida,
las mismas
que arrasaron con la mía.
Año tras año he vivido tu muerte. Ya no pienso
en tu rostro desecho
en esa acera,
o en la sangre que se mezclo
con la ceniza del tiempo.
Ya no recuerdo
el estar postrada allí sin poder arrancarme de tu cuerpo.
Me queda el pedúnculo
de la rosa que no logré
arrojar en tu féretro,
sus hojas secas
cayeron una a una.
Por más traicionera
que dicen es la muerte,
le he rogado mil veces
¡a mí me lleve!
Mas ésas mil veces se ha negado.
Solo me lleva
de la mano moribunda.
Lamento amargamente
la mala memoria de mis años
que me ha robado
el sonido de tu voz,
escucharte llamarme el:
"mamá" que tanto amaba.
Me es inútil y ridículo
quererme abrazar del aire,
creyendo que es en él qué
me visitas. Mi corazón se
paraliza al ver tu rostro adolescente y a tus ojos color miel que me miran en esa fotografía.
Angustia, ira, se acumulan
en mis entrañas y solo
surge un llanto ahogado e invisible.
De mis labios ya no
salen las sílabas de tu nombre
¿Para qué?
Si van incrustadas a mí,
como segunda piel.
Dime hijo mío,
¡¿Cómo, cómo te olvido?!
De mi soledad eres mi compañero,
de mi alma, brazos y memoria,
mi añoranza perpetúa;
aún si no logro
escuchar tu voz,
y tu sonrisa.
Tu mano invisible estruja
mi corazón vacío.
¡No pude defenderte amor mío!
¡No estuve allí para que ésas balas en mi hallaran su blanco!
Perdón hijo mío.
Sé que un día
te veré pero dime...
¡Dime! ¡¿cómo te olvido?!

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Por vos

¿Te imaginas un mundo en el cual la luna
y las estrellas perdieran su resplandor,
donde el sol congele y las aves perdieran
la pasión por cantarle una dulce balada?

¿Quién nos guiaría por las sombras de estos bosques?
Incluso si el futuro desapareciera en un instante
quiero ser capaz de agarrar fuertemente tu mano.

Lo que salvo a esta humanidad que siempre está pisando el borde
de la locura y el abismo, es el amor de lo cual estamos compuesto.
Algún día todos los sufrimientos y penas que no pudieron ser salvados
serán abrazados tal y como son, siendo así el origen de nuevas vidas.

¿Te imaginas si este planeta conociera
la ansiedad y el cielo tuviera limites,
o si la naturaleza fuera vanidosa y
le declarara la guerra a la humanidad?

¿Qué es lo que nos motiva a seguir saltando todavía?
Incluso si el paisaje es destruido en este momento,
voy a seguir creyendo firmemente en el mañana.

Voy a buscarte incluso si ya no quedan ni siquiera estelas ni huellas.
Ya no hay nada en este mundo que pueda detener este corazón aliciente.
¿Por qué será? ¿Que habrá sido? que decidiste sin dudar seguir adelante,
incluso cuando lo habíamos perdido todo en ese camino sin continuación.

¡Por vos!
Venceré el miedo y cumpliré con nuestra promesa,
porque este momento será nuestro nuevo comienzo.

Este es mi amor por vos.

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Paradoja Visual

Me transforman tus manos en una paradoja visual
en el feldespato de papel sobre el que dibujas,
me adviertes ser el sofisma gestándose en el umbral
de aquél ocaso ahogado en la sombra de la Cartuja.

Conspiran las acacias, colisionan los mendrugos
en el páramo escoltan las sonámbulas suspicacias
y en el sufragio de líneas abordan un tácito rumbo,
doncel de puños bárbaros con doma estrafalaria.

Refutan las mañanas las gárgaras de tu ardid,
arañan tus manos el halo de aquiesciencia,
camarón en los ronquidos de tu consentir,
aquelarre conjurado de roces que despiertan.

Trazan la diáspora de un epitelio compungido
como aguijón de clásica evanescencia,
se detienen y beben del ozono en el rellano
derriban con ímpetu el malecón de tus manos.

Por la hipotenusa de tu alma resbalan los hitos,
almidón que declaran las ráfagas de esos gritos,
y cincelan la frente de un Frankestein dormido
sin vela histriónica que altere su esencia.

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Trauma

Y lo llaman estoicismo.
Polvo de colilla en Hotel California.
Caricias paliativas de un osario de sonrisas
cuyos huesos se secan en la necrosis de unas manos.
Sindicato de bodrios de una vida , ya amonestados.
Ampollas en el lomo de una vieja carreta
Afasia de la noche despojada en la cuneta
Y y un chaleco antibalas por fin, empezó a sangrar.
Y lo llaman agnosticismo.
En la metafísica que rastrea el pródromo de un dolor
en el color magenta que el grito de un alma regenta
en la infantería apodada en las anginas del candor
desde la balaustrada de una dermis mostrando su nudismo.
Quieres saber cómo lo llamo yo?
Camarada de soliloquios finiquitados por el tiempo.
Peatones que estrechan las mandíbulas del pavimento.
Nódulos umbilicales en la metástasis de algunos encuentros.
Miscelánea sedimentaria resurecta en su tesón.
Carousel de neurosis hacinando masas patógenas.
Y musitando en las mazmorras de deudas erógenas.