Los mejores poemas

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poema

ATARDECER

Los minutos rotos,
del ocaso cuelgan,
y en un asta rosa,
los capullos reman.

Agoniza el prado,
derritiendo aceras,
tus pupilas saben,
a crisol y arena.

Bajo los escombros,
de la azul rivera,
arden dos acacias,
de lejanas tierras.

Sobre el lirio calla,
un rumor de perlas,
¡ ya te vas, oh tarde !,
por el mar te elevas.

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Entre caricias

Cada día siento este vacío
un gran dolor
que me consume el alma,
a veces el corazón dormido
llevo tu nombre guardado en mi garganta...

En las noches siento
que eres mi abrigo
el que me arropa
con un suspiro al Alba
tus ojos fueron testigos
de que mis labios te recordarán...

Cuando me amas
siento escalofríos
entre sábanas
nuestro querer me atrapa,
es la pasión que nace del lamento
y con caricias y lágrimas
nos abraza.

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El día que no estés

El día que no estés,

El día que no existas,

mis pisadas ya no serán las mismas

y por más que lance cometas de versos niños al cielo

no regresaran a besarme la faz con nuevas ilusiones.

El día que ya no estés, vida mía,

no escucharé tus pisadas aceleradas yendo al trabajo.

Ya no sonreirán las nubes

al verte pasar,

ni tu risa amorosa prenderá sus bombillas

y se posará en mi alma, abrazándola muy fuerte.

¡Ah cuando ya no estés cariño!

Mi corazón ya no latirá igual,

tus cercos amorosos, protectores, se habrán roto

y como florecilla frágil

detrás de esas cercas me verás llorando,

mi boca tendrá el sabor amargo de la despedida,

mi cuerpo estará temblando por tu cuerpo,

seré rosa de pétalos deshojados desvelados.

¡Oh amor mío, nunca me faltes!

Jamás volveré a ser la misma si tú te vas,

¿Cómo podría cantar en cielo abierto

sabiendo que mi pajarillo favorito,

el varón de mis anhelos, ya no está?

Hoy, pienso en esa hora aciaga en que ya no estés,

y se estremece profundamente

el acantilado de mi alma.

Sé que las olas de mi mar se quedarían impávidas, sin ti,

que la soledad comerá mis manos, mi cuerpo, mi ser...

y la locura, quizás con su consuelo de quimeras,

ronde mi sien.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados

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Futuro congelado

Los recuerdos que vivimos es
el tesoro que brilla como oro.
Tan frágil como un cristal son
estos sinceros sentimientos.

El viento que me guió hacia a ti.
¿Se equivocó o tenía una razón?
Ahora creer en alguien
es tan doloroso para mí.

¿Sobre un mundo que está congelado puede existir aun el calor?
El recuerdo es una débil fogata en medio de esta fría oscuridad.

Quería haberte dicho que realmente yo te quería
y que solamente tu podías derretir este corazón.
El tiempo es solo un guerrero egoísta que no conoce la piedad,
es alguien capaz de quemar todos los fragmentos del pasado.

Cuando tu querías estar conmigo,
eso fue lo que me hizo tan feliz.
No estaba solo después de todo,
ya había empezado a salir el sol.

Ahora mis sentimientos me sofocan
y busque que no cayesen lágrimas.
Empezar un nuevo viaje
es algo difícil para mí.

Me di cuenta que no importa cuanta sea la resistencia que oponga,
nadie será capaz de poder quemar el hilo entrelazado del destino.

Yo amaba tan profundamente tu voz y tu sonrisa,
tanto como esta pasión que pintaba nuestra rutina.
Aun si en el futuro me llegara a convertir en un ser malvado,
estos nobles sentimientos me guiaran gentilmente en mi camino.

¿Podíamos haber hecho una gran historia como nosotros queríamos?
¿Qué tipo de historia podíamos haber tejido con nuestras manos?

Te amo, y por siempre te amaré más allá del tiempo.
Realmente pudimos darnos cuenta de que es el amor.
Porque incluso nuestro sol permanece en los días más nublados,
derritiendo suavemente el camino congelado hacia el futuro...

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Momentáneo

MOMENTÁNEO

Llegaste al amanecer,
mezclándote con los rayos de luz
que rehúsan dormir al vestirse de ocaso; haciendo colición
con mis ilusiones que un día sabían amar,
y dormitaban plácidamente
en nubes esparcidas pero espesas.
Al choque de tu mirada
regresaron lo que en un día fueron nubes blancas y suaves, las que absorbían dulzuras
y añoranzas.
Las mismas que observaron
atardeceres rosados embalados en castidad
y mansedumbre.
El simple sonido de tu voz,
desadormecio las mañanas grises
y los días nublados,
dando sonrisa a labios cerrados.
La vieja casona
abrió sus ventanales dejando
a la golondrina peregrina hacer su nido, permitiendo albergar sus alegres trinos;
y en sus alas traer brisa de primavera,
calor de medio día.
Tu llegada vino con la melodía que cobija la noche, dando fantasías a mis auroras.
Mas, una buena mañana
mi realidad abrió los ojos. Despertó.
Y aunque quise tomar en dos manos
tu corazón y hacerlo mío,
que tu paso solo buscara mi horizonte,
ó los latidos en tu pecho
encontraran en mí su canto;
tus pies no fueron de camino fijo,
como tus palomas no buscan mí refugio.
Supe, tu caminar es transitorio.
Aquí mis anhelos
fueron solitarios, solo míos, creyeron juntar nubes esparcidas.
Tu mirada no buscaba su luz en mis retinas.
Permite, me arrope en: "lo que pudo haber sido" ni un minuto detengas tu brújula de su norte, agradezco tu visita momentánea...

El latir de un pecho ya olvidado no teme a una muerte ya vivida.

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Tu turno

Es tu turno
te toca tocar mi puerta
Pedirme disculpas
(Sin morderte la lengua)
Desnudar tus errores
y volverlos disculpas.
Es tu turno
de dejar tu huella
en mis manos
(mientras tiemblan)
De besar mis miedos
sin prejuicios
de ver derramar mis lágrimas
y dejar que fluyan.
Es tu turno
te toca verme quieta
No arrojar ni una palabra
menos desechar una frase.
Es tu turno
de que se quiebre tú alma
esperando un silencio cómplice
de que se quemen tus ojos
de tantas cosas inciertas.
es tu turno...
De que se oxide el silencio
en tu boca buscando la mia
sin respuesta.

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Senryu (rumbo)

Duda en su rumbo
la mariposa en vuelo.
Tantea un sueño

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REVIVIMOS

No volverá a arder lo que hoy es ceniza,
lo sé,
pero igual insisto.

Busco palabras para tocarte
la memoria
y traerte aquel incendio.

Consigo la foto que nos sacamos
apoyándonos en la baranda del puerto
y recuerdo...

Que lo hicimos con lluvia ante los ojos
de todos.
Que Ahogamos a los hijos sin parir en charcos de barro.
Que arrancaste con los dientes las hojas del árbol
porque con las manos sostenías los postigos
y los vidrios
que el viento quería romper.

Recuerdo que juntos amansamos las voces
que repetían “muérdanse la boca
hasta que broten los besos.”

Nunca supimos qué hacer ni con la sangre
ni los viajes.

La piel se nos va arrugando
como si fuese demasiado el tiempo
que llevamos sumergidos en el fondo del río
con las pupilas ciegas
y las caricias partidas.

Escuchamos música.
Perdemos el tiempo.
Caminamos.

En secreto
la noche toca los sexos
y revivimos.

****
Del Poemario "MANCHA VERDE" (2019)