Los mejores poemas

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POETA Y VERSO

El poeta es a la pluma,
como a la planta el rocío,
como la corriente al río
que al mar inmenso se suma,
es como arena y espuma
que se abrazan sin cesar;
es del poeta el versar
el aire que ansioso inhala,
es sentimiento que cala
en el alma hasta sangrar.

El verso ha de llegar
aliviando los tormentos
para llenar los momentos
y al poeta acompañar,
es el verso a no dudar
esa espada justiciera;
el ave que padeciera
el encierro tras la reja;
es el verso esa pareja
para que su amor no muera.

El verso cálido abrigo
que arropa los sufrimientos,
en los momentos inciertos
no existe mejor amigo
compararlo no consigo
con otro fiel compañero,
el verso breve, sincero,
la alegría del amor,
mano firme ante el dolor
del poeta...su Escudero.

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Enamoram...Perdón! "EMBOBAMIENTO"

Soy una tonta cuando se trata de amor,
no sé retener mi corazón enamorado.
Soy una boba regalando mis emociones.

No sé fingir cuando me enamoro.
Sólo dejo que atraviese mis poros,
dejándome expuesta a la desilusión.

Soy una boba al pensar que el amor que doy
volverá a mi en igual cantidad...
De parte de aquel al que doy lo que puedo
y mucho más...

A quien entrego mis pensamientos,
mis latidos, mi atención, mis besos,
mis palabras, mi poesía y mi pasión.

Soy una tonta en el amor,
Siempre lo he sido y hoy es peor...
Puesto que con mi edad y adultez
pareciera ser que la estupidez y el amor
han crecido en igualdad de proporción.

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No hay Otra en el Planeta

Te conocí un día de primavera,
acercabas una rosa a tu nariz,
y como vi que eras sincera
en tus ojos me adentré y me perdí.

Me atrofiaste los sentidos
con tus besos incendiarios,
detuviste mis latidos
por querer amarme a diario.

Yo era esponja que absorbía
todo tu conocimiento,
y entre risas y alegrías
fuimos poniendo cimientos.

Y debajo de tu ropa,
he encontrado los motivos
para volverte más loca
y que siempre estés conmigo.

La sonrisa de mi cara
la pintaste con un dedo,
y dice bien a las claras
que por ti no siento celos.

Si algún día tú te ausentas
no tardes en regresar,
pues no hay otra en el planeta
a la que pueda yo amar.

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AMOR A LA INVERSA

AMOR A LA INVERSA

Amado mío.
Cómo estarás?
Solo te imagino…
Ese es mi transitar,
mientras se concreta el hecho
de poderte mirar.

Me acompañas,
aún sin estar amado mío.
El día hoy no tuvo brillo,
ni provisto de ningún color.
Solo está la larga barca,
que atraviesa los ríos de ausencia,
y aún así,
tú omnipresente figura me abraza,
y siento tus etéreas manos,
que envuelven mi cintura,
ciñéndome a ti,
y el viento materializa tu beso,
con su suave briza en mi rostro,
simulando tus labios.

La magia del amor,
“piedra filosofal…”
No se trata de ver, de tocar.
Nuestro amor es a la inversa.
Se trata de sentir,
el más maravilloso estado de felicidad,
al vivir el complemento,
de tu buen sentimiento.

Percibo que si acaso la muerte,
sorprende nuestros destinos,
de mi parte amado mío,
quiero que sepas,
estaré feliz de haberte conocido,
y viajare cargada del más preciado tesoro,
representado en este amor,
que lo abraza todo,
lo soslaya todo,
a pesar de la distancia.

Te amo y reitero,
si alguna vez tenemos que engañar,
pues engañemos a la muerte mi amor,
para recorrer juntos,
el camino de nuestra felicidad,
hasta llegar a viejos,
y dormirnos en paz,
uno al lado del otro eternamente,
felices, agradecidos,
porque nuestras almas,
se encontraron en un camino
de un amor a la inversa.

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¡Si llegué hasta aquí!

Que la sangre no acelere mi latir,
que en carrera por mis venas se contenga
y no tiemblen, en mis labios, los te quiero
cuando en pago mi cariño te devenga.
Y si acierta mi tropiezo a dar el paso
y me pone frente a frente tu sentir,
que mis piernas me sostengan y mis brazos
se conviertan en guirnaldas en tu cuello

Aún así me miras quieto, no respondo,
y tus manos no acertaran mi cintura,
si tu beso tarda un poco y no respiro
se dibujan mis mejillas de sonrojos...
en mi boca tuerce mueca la ansiedad.
Es que ya perdí el aliento y compostura;
O me tomas y me siento en tu regazo...
ó me dejas dar la vuelta y escapar.

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El ángel caído

(Poesía gótica)

Las garras de sus manos,
rasgaban con las uñas la pared.
Sus ojos renegridos sin luna
e hirientes acechaban a su presa.
Una que otra pluma se hallaba
regada por el suelo,
de las alas que colgaban
de su espalda.
Venían arrastrando sus ganas
de volar desde hacía siglos.
Mas no olvidó que criaturas
como él, sin alma, solo
se desplazan por las
tinieblas y callejas del averno.
Eso le dijeron, pero,
en lo recóndito de su vil ser
recordaba sus alas
livianas y ligeras como
espumas extendidas
por algodones blancos;
y un viento fresco
susurrante que le besaba los sentidos.
Un clamor de socorro lo sacó
de aquellos inútiles
pensamientos, su atención
regresó a la casi
inerte doncella en aquella
esquina. Mucho tiempo,
un tiempo sin horarios había pasado
desde que sus ojos se cruzaron
con los de Aradia,
ojos llenos de lujuria e impudicia.
Quedó cautivado por su hermosura.
No escuchó advertencia alguna.
No importó cielos o glorias.
Ella lo condenó a sus
tinieblas, a cambio
de su bellaza.
Él, a cambio debía saciar
su hambre y sed de cualquier
victima que callera ante
sus garras.
Tephros, se acerca a ella
ocultando una lágrima
que surge de sus temibles ojos,
observando a su presa fijamente;
siente la miraba penetrante,
expectante de Aradia por su espalda.
Tendrá que succionar de ese
delicando cuello gota a gota
de sangre.
Sabe que Aradia no dará tregua.
Levanta a la pequeña cual pluma,
acercando su boca
sedienta hacía el pequeño rostro.
La suspende, mirando aquellos ojos
tiernos, cubiertos de llanto aterrorizados.
Tephros, la baja dulcemente
voltea a Aradia y en grandes
zancadas va hacía ella
con su garra derecha la toma
por el cuello clavando
sus afilados dientes;
de su izquierda rosea un líquido
cristalino en su compañera,
está, se retuerce en una lucha temible.
Tephros, no cesa
hasta ver al oscuro y bellísimo
ser inerte a sus pies.
Con la misma mano,
a su cabeza baña con el restante
liquido bendito
no sin antes indicar a la niña
la salida...

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Entrega

Hoy, todo mi
dispuesto a ser una contigo.
Presta estoy a hacerte el amor,
sin tabúes y sin peros.
Hoy, mi piel tiembla
por la espera de tu sustancia
y alimento.
Mi olfato está abierto,
se embebe la fragancia de la gardenia y el jazmín.
Mi pecho se expande bajo el cobijo de la luna.
Aquí, bajo el manto de las estrellas
la brisa se hace cómplice de los grillos que dejan su mejor melodía.
El frescor de la noche
toma a su antojo mi piel desnuda,
cierra mis ojos,
me acaricia lentamente.
El pasto húmedo
abre sus brazos y me recibe
para darme su mejor beso,
"recorriendome desde mis pies hasta mi espalda",
la suave lluvia estremece
todo mi cuerpo,
enviando intensas sensaciones
a mi corazón palpitante.
Aves nocturnas armonizan
con su canto dulce,
acariaciante.
El firmamento se abre elevando
mi liviano cuerpo
llevando mi ser a un éxtasis placentero de paz y entrega.
Hoy, todo me hace el amor
y yo me entrego.

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El lago

EL LAGO

Lanzando piedras al lago
Con paraguas en mano,
Me cubro de las gotas
Que crea el eco de tu silencio.

Las noches ya no son paralelas
Ya no se perfuman y visten de gala,
Las estrellas ya no toman champagne
Y la luna ya no se maquilla.

Limpio el lago
Ahogando tus cartas,
Pero te siento,
Te siento a milímetros de mí carne,
Que veo florecer
Tu silueta pintándose con tu esmalte.

Mis penas pierden peso,
El show esta noche ha terminado,
Tu contorno
Por la puerta de atrás se ha esfumado,
Cerrare el libro de mi corazón
Por qué no habrá otra edición,
Solo será el lago, tu y yo.

Título: EL LAGO
Autor: Ceuleman Jossimar Villacinda (Guatemala)
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